La devaluación del amor moderno
Hay algo que se repite como un mantra silencioso en esta época: “a nadie le pasa nada”. Nadie siente, nadie se afecta, nadie se involucra. Todo parece resbalar. Como si el amor hubiese perdido peso específico, como si ya no dejara marca, como si doler fuese sinónimo de debilidad y no de humanidad. Vivimos rodeados de escenas que hace algunos años hubiesen sido impensadas o, al menos, incómodas. Personas que aparecen mandándole audios o mensajes a otros mientras están vinculadas con alguien más, y no solo eso: son figuras públicas, se ve, se comparte, circula. Y frente a eso, la respuesta no es el límite ni la conversación incómoda, sino una capa de invisibilidad emocional. Mirar para otro lado. Fingir que no pasa nada. Adaptarse. Normalizar lo que duele. Nos vinculamos desde la ausencia. Buscamos —casi compulsivamente— personas que no están disponibles. Nos enamoramos de quienes ya están en otra relación, de quienes prometen que “ya van a dejar”, de quienes sostienen un futuro que nu...