Cuando el corazón no sabe alegrarse por el otrx...
Cuando el corazón no sabe alegrarse por el otrx: Hay algo muy triste en las personas que no pueden alegrarse por el bien ajeno. En quienes sienten celos cuando alguien brilla, o incomodidad cuando una amistad prospera. No es maldad, aunque a veces duela vivirlo de cerca: es vacío. Es el reflejo de una carencia tan profunda que no les permite ver la abundancia que existe más allá de su propia herida. Las pulsiones que nacen del egoísmo —el “yo primero”, el “¿y yo qué?”— suelen disfrazarse de indiferencia o de falsa prudencia. Pero detrás de esa máscara, hay un alma que se quedó sin herramientas para vincularse desde el amor genuino. Y entonces, lo que debería unir, separa. Lo que debería nutrir, agota. Celebrar al otro es un acto de grandeza. Aplaudir sus logros sin sentir que eso nos quita algo, es signo de una conciencia que entendió que la vida no es una competencia, sino una danza. Cuando alguien se alegra con el bien ajeno, se expande; cuando no puede hacerlo, se encierra en sí mis...