Seguimos con los vínculos...

Ayer en una charla, me hice una pregunta que me atravesó de una forma inesperada, de esas que surgen cuando una se mira de verdad. ¿Soy celosa? ¿O fui celosa porque mis vínculos siempre tuvieron una cuota alta de toxicidad, de control, de posesión disfrazada de amor? Me encontré respondiéndome que sí, que en pareja me pasa… pero también me encontré entendiendo que siempre hubo razones, heridas y climas que alimentaban ese miedo a perder, a no ser elegida, a no ser suficiente. Entonces, en esa misma pausa, apareció otra pregunta todavía más grande: ¿Qué pasaría si algún día me encontrara con un amor sano, armonioso, libre y recíproco? Ah… qué pregunta. De esas que te reacomodan el pecho. Porque una cosa es hablar de amor, y otra muy distinta es preguntarse si estoy preparada para recibir uno así. ¿Qué haría cuando llegue? ¿Saldría corriendo porque la calma me desarma? ¿Me escondería detrás de los viejos mecanismos que conozco de memoria? ¿O, quizás por primera vez, podría abrir los brazos y abrazar con el alma entera lo que siempre soñé? ¿Me sentiré merecedora? ¿O pensaré que es demasiado para mí? Y entre tantas preguntas, aparece otra más silenciosa pero igual de potente: ¿Estoy construyendo a la mujer que quiero ser para aprender a amar distinto? La verdad es que no tengo todas las respuestas, y quizá allí esté la enseñanza. Porque como siempre digo, el amor no se teoriza, se vive. Se encarna. Se prueba. Se aprende en el cuerpo. Quizás no se trate de anticipar cómo reaccionaré, sino de confiar en que cuando llegue ese amor —si llega, cuando llegue, como llegue— también llegará la versión de mí que sabrá qué hacer. Al final, quizá todo este cuestionamiento sea simplemente un recordatorio de que sigo creciendo. Que sigo eligiéndome. Que sigo preparándome para eso que deseo, sin apurar, sin cerrar, sin huir. Porque las respuestas, como el amor, aparecen cuando la vida decide que es tiempo de vivirlas. Mi página web para profundizar en tu vida así como lo hago yo y quizás para encontrar un destino que no te imaginabas: https://florbraccoholistica.my.canva.site/webflorbraccoholistica

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Crónica de mi primer amor

La historia que mi piel empezó a contar...

La relatividad del tiempo