Existe el amor?
El amor es una palabra que repetimos como si supiéramos de qué estamos hablando. La pronunciamos con la seguridad de quien nombra algo conocido, cuando en realidad apenas rozamos su superficie. Nos dijeron que era refugio, promesa, destino; que llegaba para completar, para salvar, para dar sentido. Y sin embargo, cada época lo fue moldeando a su conveniencia, hasta volverlo un concepto utilizable, intercambiable, casi administrable.
Hoy el amor parece haberse transformado en una transacción: doy si me das, invierto si hay retorno, me quedo si el balance es favorable. Un debe y un haber emocional donde los afectos cotizan, se miden, se comparan. Nos enseñaron a gestionar vínculos como si fueran contratos, a optimizar el sentir, a no perder tiempo en lo que no garantiza resultados. Y aun así, en medio de tanta lógica aplicada al deseo, seguimos sin saber qué es el amor.
Tal vez porque el amor no responde a fórmulas ni a promesas. Tal vez porque no se deja domesticar por el lenguaje del mercado ni por la necesidad de control. O tal vez porque lo que llamamos amor es apenas un nombre amable que inventamos para no mirar de frente la intemperie, la soledad radical, la crueldad que a veces habita la realidad cuando se la observa sin velos.
Me pregunto, una y otra vez, si el amor existe como entidad propia o si es una ilusión compartida, un acuerdo tácito entre humanos para no caer en el vacío. Si es una fuerza real que nos atraviesa o una narración que sostiene la esperanza cuando todo lo demás se vuelve demasiado áspero. No lo resuelvo. No quiero hacerlo. Prefiero quedarme en la pregunta, en la duda honesta, en ese lugar incómodo donde el amor no salva ni condena, sino que simplemente nos interroga.
Quizás el amor no sea algo que se encuentra ni que se posee. Quizás sea apenas ese movimiento interno que nos obliga a seguir preguntándonos, incluso cuando no hay respuestas. Y tal vez, solo tal vez, en esa pregunta constante haya más verdad que en cualquier definición cerrada.
Tal vez para mi en este instante el amor es mi gata sentada en el sillon en la luz tenue de una lámpara dónde me permite retratarla como si supiera que quiero dejar plasmada la imagen de su belleza...
Tal vez el amor, es solo eso, un momento, un pensamiento o algo que yo al menos aún no quiero ni puedo definir.

Comentarios
Publicar un comentario