La F1: pasiones y rivalidades
Bueno… hoy les vengo a contar también una historia más de las historias de Florencia Bracco —o sea, yo misma—. Y para quien no lo sabe, sí: soy fanática de la Fórmula 1. No fanática “me gusta y la veo cada tanto”: fanática de verdad, de esas que necesitan ver todas las prácticas y si es posible en vivo, como si ahí, en ese ratito, pudiera tocar un sueño que todavía no llego a vivir del todo: viajar a un Gran Premio, sentir el ruido de los autos, tener el merchandising de mis pilotos y mi equipo favorito. Por ahora, lo que tengo es lo que veo, y eso es suficiente para hacerme feliz. La F1 en realidad siempre estuvo en mi vida. La miraba de chica, acompañando a mi papá, sin entender del todo pero sintiendo que algo importante pasaba ahí. Y recuerdo —como si fuese hoy— el impacto tremendo que me generó el accidente de Ayrton Senna. Era muy chica, y sin embargo esa imagen quedó grabada de una manera que recién ahora, muchos años después, entendí lo profundamente que me marcó. Cuando sa...